Recuerdo I

A mi espalda las montañas peladas del Atlas. En el cielo, el sol es una bola blanca que se deja mirar de igual a igual velado por la calima. Solo escucho el viento ardiente sobre el pedregal y algún reptil invisible buscando refugio entre los escasos matojos resecos. Cierrro los ojos y durante unos instantes yo también soy desierto.