Apenas la voz

Hoy parece que ella tiene la voz todavía más dulce que ayer con los cuidados de Mayte y Pablito. Yo quería dejarla en la playa donde la encontramos, que no era para tenerla en una casa, pero sus heridas y ese silencio triste lograron que cediera. Los niños dicen que hoy puede salir, que tiene mejor la voz y mueve contenta la cola. La hemos sacado fuera, al camino solitario que recorre los acantilados, y se ha puesto a cantar de alegría. Ellos están entusiasmados pero a mí me preocupa la docena de barcos pesqueros y el gigantesco crucero que se encaminan a toda velocidad hacia las rocas, justo en nuestra dirección.