La huida

Mysterious pistolLuego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. Cuando lo encontraron, el frasco de la medicación estaba sin abrir sobre la mesa, el cañón de la pistola todavía humeaba en su mano derecha y la izquierda, bajo su cuerpo inerte y apenas salpicada de rojo, aferraba la nota manuscrita que certificaba su liberación.

6 thoughts on “La huida

  1. Suponemos que tu suicida se ha buscado la eutanasia debido a una terrible enfermedad que debía de estar sufriendo. Para muchos el fin del sufrimiento es el principio de la libertad. Un saludo, Luis.

  2. Un relato que dice mucho con lo que no dice. Conciso pero muy bien tirado. Enhorabuena. Mucha suerte para la semana que viene.

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